Hola, con la llegada de octubre y tras unas semanas de iniciado el curso, os dejamos con esta publicación "escrita desde el corazón", de una "maestra" de un cole que podría estar en cualquier lugar del país, en este caso se ubica en Sanxenxo (Pontevedra).
En estos días en que todo se valora, cuestiona, mide, aprueba, valora..... trabajar con el corazón no está valorado, pero.... ¿le han preguntado a los niños y niñas de nuestros coles, lo que quieren?.
Os dejo el texto integro de las vivencias de una profesional de la educación en esos días previos culminados con la presencia de esas "personitas" en el aula. La idea era transmitiros ese sentir, que los que trabajamos de cerca conocemos, al resto de personas un poco ajenas, en las que no todo es ser el docente que aprueba/suspende, le dejamos a los peques y punto. Detrás de todo esto hay muchísimo más. Sólo deciros que Galicia y Andalucía las une El Poli Paco y este año más que nunca.
Un amigo me pidió si podría escribir unas líneas sobre la vuelta al cole y
los sentimientos que se dan esos primeros días.
La verdad pensé que iba a resultar más fácil de lo que me está resultando, simplemente
tendría que abrir mi corazón y plasmar en un papel todo aquello...pues no,
resulta muy difícil expresar con palabras todo lo que sucede esos primeros
días...
Soy maestra (me encanta esta palabra y me gusta serlo) de educación
infantil... Puedo decir que tengo suerte porque me gusta mi trabajo, como cada
1 de septiembre vuelvo al cole, se terminan las vacaciones.
A mí no me cuesta volver a mi trabajo, me cuesta volver a la rutina , al
acostarse tarde y levantarse temprano, al invierno...pero no a “volver al
cole”...jajaja diré toda mi vida que tengo que ir al cole.
Durante los primeros días de septiembre hay mucho que organizar, aulas ,
programaciones, reuniones y más reuniones, propósitos para el nuevo curso,
carteles de bienvenida etc,etc y a pesar de todo lo que se mueve por el cole,
falta algo... Ese bullicio, esas risas, esas sonrisas de los niños/as, un
colegio sin niños no es un colegio en el se siente un silencio enorme que solo
se rompe cuando ellos/as llegan a las aulas .
Ser maestra de educación es gratificante emocional y profesionalmente,
llegan al cole cuando no cuentan más que tres años , poco a poco los ves
madurar, crecer, conseguir pequeños y grandes logros y con ellos estamos tres
maravillosos años en los cuales compartes miles de vivencias.
Y es que en infantil hay magia, curiosidad, afectos, aprendemos y enseñamos
un montón de cosas...
Somos las profes magas que hablan con peluches, las que tenemos el teléfono
de los reyes magos y papa noel, las que tenemos un hada que vive en las flores
y nos traen cartas o alguna cosa especial, las que utilizan pompas de jabón,
mágicas, para mandar recados a duendes , hadas … y eso me encanta porque en mi
vida hay magia.
Este curso estoy en cuatro años, lo que implica que ya conozco y me conocen
“mis niños/as”, también vivo en el mismo sitio en donde trabajo y durante el
verano los veo a menudo pero cuando llegan al cole es diferente.
Ese primer día es especial, o no quizás sean especiales todos los días
porque cada día es diferente porque a pesar de llevar programado lo que se va
hacer siempre hay alguna sorpresa, alguna anécdota o varias, siempre hay
sonrisas y risas.
Estoy intentando buscar las palabras que plasmen todo lo que se siente en
el aula pero no las encuentro, quizás porque el sentimiento es mucho más grande
que cualquier palabra y es que los quieres, los quieres de verdad, y cuando se
van al final de esos tres años sientes no poder seguir con ellos un poquito
más, siempre me propongo no emocionarme ... pero no lo consigo.
No sé si logre lo que se me pidió.
Es difícil abrir el corazón y explicar con palabras estos sentimientos,
solo puedo decir que yo disfruto con mi trabajo, que soy feliz, me encanta
cuando ya fuera del cole los niños se paran para contarme algo y no solo los
que tengo ahora sino los de otras promociones anteriores, cuando todavía se
acuerdan de cosas que hicimos juntos... Porque eso quiere decir que significó algo
para ellos, porque con el paso del tiempo todavía...se acuerdan.
Ahí queda un trocito de mí.
Olga Santos
Ceip a florida, Sanxenxo